NOMOFOBIA
¿Qué es?
La
nomofobia se identificó por primera vez en 2008 y sus nombre proviene del
término inglés "no-mobile
phobia" (fobia a estar sin móvil).
Los
expertos señalan que estas personas experimentan una gran ansiedad cuando se
dan las siguientes situaciones: pérdida de celular, batería o crédito agotado y
falta de señal.
El primer
estudio que dio la voz de alarma sobre este fenómeno lo llevó a cabo el
gobierno británico en 2008, con el fin de investigar las ansiedades que sufren
los usuarios de celulares.
INCIDENCIA
"Suele tener baja autoestima, ser
introvertido, no tiene habilidades de afrontamiento. En su tiempo libre sólo
usa el móvil, algo que va unido a no tener otras actividades de ocio”, Francisca López Torrecillas, experta en adicciones de
la Universidad de Granada.
Entonces
se observó que un 56% de hombres y un 48% de mujeres sufrían esta fobia y que
un 9% se sentían "estresados" cuando su aparato se apagaba.
Cuatro
años después, el nuevo estudio elaborado por la empresa de dispositivos de
seguridad para celulares SecurEnvoy, revela que la cifra de afectados aumentó
en el país.
Tras
encuestar a unas 1.000 personas, se constató que el 77% de los individuos con
edades comprendidas entre los 18 y los 24 años sufrían nomofobia, mientras que
en la franja de edad que va de los 25
a los 34 años, la incidencia fue del 68%.
Es más,
el sondeo descubrió que un 41% de los encuestados cargaban con ellos dos
celulares para así nunca quedarse "desconectados".
A
diferencia del anterior estudio, en este caso se vio una mayor incidencia en
mujeres (70%) que en hombres (61%).
"NO ES UNA ENFERMEDAD"
"Todavía
no se puede considerar una enfermedad. La nomofobia es más bien un síntoma de
la adicción al móvil", señaló a BBC Mundo Francisca López Torrecillas,
experta en adicciones de la Universidad de Granada quien actualmente trabaja en
un estudio sobre nomofobia entre universitarios españoles.
Según
detalló, los principales síntomas de una persona nomofóbica son el miedo a no
disponer del celular. El nomofóbico no puede imaginar salir a la calle sin él y
además invierte un mínimo de cuatro horas diarias consultándolo por motivos
ajenos al trabajo.
El
nomofóbico, apunta Torrecillas, "suele tener baja autoestima, ser
introvertido, no tiene habilidades de afrontamiento. En su tiempo libre sólo
usa el móvil, algo que va unido a no tener otras actividades de ocio".
CASOS EN ESPAÑA
Especialistas españoles detectaron el 2011 una nueva fobia
que la padece el 53% de usuarios de teléfonos celulares. Se trata de la
nomofobia. La palabra viene del inglés ‘no mobile’; es decir, sin móvil o
celular. La nomofobia es considerada una patología tecnológica y consiste en el miedo
irracional a salir a la calle sin celular, olvidarlo, perderlo, que se descargue la batería o estar en una zona
sin cobertura.
Los
resultados sobre nomofobia e incidencia según el sexo de la persona no son
concluyentes.
Aunque en
el caso de España no existen todavía cifras concretas, los expertos señalan que
sí han notado un aumento de casos en los últimos años.
Ahora
están tratando de establecer si esto sería debido a la proliferación de teléfonos
inteligentes, algo que intuyen podría tener que ver con el fenómeno.
En cuanto
a sexos, afirman, no se observaron diferencias significativas en cuanto a la
incidencia de la fobia.
Según
Torrecillas la mejor forma de detectar a un nomofóbico es hacer que anote el
tiempo que invierte en su celular y, si sobrepasa las cuatro horas, tratarlo
como un problema.
"Sería
bueno planificar otro tipo de actividades de ocio que no sean estar con el
móvil: salir con los amigos, hacer ejercicio físico... Si hay un problema más
personal deberían consultar con un especialista".
ADICCIÓN A LA TECNOLOGÍA
La
nomofobia ha sido vinculada con la adicción a la tecnología y, en lo que a
celulares respecta, a la necesidad que sienten muchos de revisar constantemente
cada mensaje, alerta o sonido que genera el celular.
A
principios de este año un equipo de investigadores de la Universidad de
Worcester en Reino Unido, determinó que esta ansiedad permanente, resultado de
estar siempre conectados, eleva considerablemente los niveles de estrés de los
usuarios.
Paradójicamente,
el estrés era mayor cuando el celular se usaba más para fines personales que
laborales.
El
estudio también hizo énfasis en el papel de los celulares inteligentes a la
hora de incrementar nuestra necesidad de sentirnos conectados. "Mientras
más los usamos más dependientes nos volvemos y en realidad aumentamos el estrés
en lugar de aliviarlo", dijeron los investigadores.
De hecho,
finalizaron en su reporte, algunos sienten una necesidad tan extrema de estar
en contacto que llegan a notar "vibraciones del teléfono que no
existen".
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